Planta de Desalinización Elefante Blanco de Sídney | Fluence

Un extenso oleoducto para suministrar agua dulce desde la planta de desalinización de Sídney en Kurnell representó una parte significativa del precio del proyecto de mil millones de dólares.

En Australia, la planta de desalinización gigante de Sidney podría ser más una carga que una bendición

Hacia fines del siglo pasado, Australia, particularmente el sur de Australia, sufrió lo que muchos consideran la peor sequía del continente desde el asentamiento europeo. Las precipitaciones empezaron a escasear a fines de la década de 1990 y el clima severamente seco comenzó en el 2001.

El gobierno de Nueva Gales del Sur respondió construyendo la planta de desalinización de Sidney en Kurnell a un costo de casi AU$ 2 mil millones. La sequía de ocho años parecía que nunca iba a terminar, pero al final terminó. Al mismo tiempo que la planta de 250 ML/d en Sidney empezó a funcionar, las lluvias regresaron, haciendo que la planta fuera innecesaria.

Kurnell siguió en funcionamiento para justificar su valor, pero en dos años no se pudo encontrar ninguna justificación para continuar. La Presa de Warragamba, que había descendido al 34% de su capacidad durante lo peor de la sequía, ahora estaba llena y Kurnell quedó en modo stand-by. Sídney estaba lista para adjudicar la pérdida a la experiencia, pero eso fue solo el comienzo de la desgracia de la planta.

El solo hecho de mantener la planta en estado stand-by le costó a los contribuyentes más de AU$ 195 millones por año,o AU$ 500.000 por día. Cada hogar paga AU$ 85 por año para mantenerlo. Kurnell ha sido objeto de muchas críticas, y los residentes y los medios lo han calificado de “elefante blanco”.

Regreso de la Planta al Servicio

En agosto de 2018, el suministro de agua de Sídney se redujo a casi el 60% necesario para activar el reinicio de la planta de Kurnell. Tal vez la planta finalmente se pondría a su uso previsto.

La realidad, sin embargo, es que la mega-infraestructura no puede simplemente encenderse. La planta, que no había estado en operación desde el 2012 y estaba dañada luego de un tornado en el 2015, no estaría lista para estar conectada durante al menos tres meses y podría no alcanzar su capacidad total durante casi un año. Se esperaba que la planta estuviera operativa a mediados de diciembre del 2018, pero probablemente no comenzaría a contribuir al suministro de agua durante cuatro meses después de eso. Se espera que el precio anual por hogar para mantenerla en funcionamiento a plena capacidad aumente a AU$ 130.

Con sus costos astronómicos, sus consecuencias políticas y sus operaciones pesadas, la planta de desalinización de Sídney se ha convertido, para algunos, en un excelente ejemplo de las trampas de la mega infraestructura. Ahora que los avances tecnológicos han permitido que las plantas de tratamiento que son mucho más rentables y eficientes en el consumo de energía estén paquetizadas en pequeños contenedores, el tratamiento descentralizado se está convirtiendo en una opción mucho más viable.

Desafíos Políticos

Los proyectos de mega infraestructura a nivel regional o de la ciudad a menudo pueden ser políticamente desafiantes, ya que requieren un amplio consenso entre muchas partes en áreas más amplias. Por otra parte, las soluciones descentralizadas como las plantas de desalinización NIROBOX™ Paquetizadas Inteligentes de Fluence, se encargan y ponen en marcha con rapidez. Quizás lo más importante, son altamente adaptables: Las unidades se pueden agregar para satisfacer las necesidades, y se pueden vender o reubicar cuando ya no sean necesarias. Esta adaptabilidad ofrece una flexibilidad imposible para plantas como Kurnell.

Resumiendo, el CEO de Fluence, Henry Charrabé expresó lo siguiente en la radio australiana:

Toda la industria a nivel mundial, todos los que construyen estos elefantes blancos, la tecnología de ayer. [Ellos] ya no se deberían construir.