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Cada vez son más las comunidades caribeñas que están recolectando agua de lluvia en cisternas de concreto como ocurre en este caso en las Filipinas.

Áreas del Caribe y América Latina se benefician a través de proyectos de cisternas que proporcionan agua potable

En las últimas décadas, muchos países de América Latina y el Caribe han avanzado en la infraestructura de agua potable. El uso de la desalinización se ha extendido hasta el punto de que algunos en el público piensan en la recolección de agua de lluvia (RWH, por sus siglas en inglés) como algo anticuado. Pero el Instituto Ambiental del Caribe (CEHI) cree que el agua de lluvia sigue siendo un recurso de agua vital que no debería ser relegado al basurero de la historia. Las tierras bajas de América Central del Caribe desde la costa de Mosquito en el interior, también son típicamente ricas en precipitaciones; y Global Water Partnership, una red internacional creada para fomentar un enfoque integrado de la gestión de los recursos hídricos, también promueve la RWH allí.

En algunas de las islas más pequeñas como las Granadinas y algunas de las islas de las Bahamas, el agua de lluvia sigue siendo la única fuente de agua dulce y, en las islas más secas como Antigua, Barbuda, las Bahamas y las Islas Vírgenes, la recolección de agua de lluvia es generalizada a pesar del acceso general al agua potable municipal.

Muchas problemáticas contribuyen a la escasez de agua en las islas. Los daños en la infraestructura por los huracanes a menudo dejan a los suministros municipales de agua sin funcionamiento durante periodos considerables de tiempo. Además, el crecimiento agrícola, en población e industrial, demanda más agua, mientras que al mismo tiempo contamina las aguas subterráneas existentes y los suministros de agua superficiales. Aproximadamente el 85% de los efluentes del Caribe se descargan sin tratar directamente en lagos, arroyos, ríos y el mar. Muchas redes municipales tampoco llegan a comunidades periféricas y el costo del agua es a menudo demasiado alto para los residentes de bajos ingresos.

Sistema de Recolección de Agua de Lluvia Seguro

Al abordar estas preocupaciones del agua en las comunidades caribeñas, la socióloga Cecelia A. Green y la ingeniera ambiental Farah Nibbs detallan recientemente su colaboración en el desarrollo de tanques de almacenamiento de agua de lluvia con filtros incorporados para la región del Caribe. Teniendo en cuenta que 63 pulgadas de lluvia caen en Puerto Rico de mayo a diciembre y que Dominica puede recibir hasta 15 pulgadas por mes durante el otoño, un método de bajo costo de recolección de aguas pluviales desde las cuencas en la azotea y almacenarla de forma segura es un gran beneficio.

Los tanques residenciales de Green y Nibbs, por lo general con una capacidad de 200 galones, usan una etapa de filtración de bioarena que extrae el moho, las bacterias o protozoos del agua de lluvia. El proceso elimina “hasta un 96,5 por ciento de las bacterias y hasta 99 por ciento de los virus del agua de lluvia. Para el momento en que se encienda el grifo de la cocina, el agua estará limpia y será segura para beber”.

Los tanques están construidos con Ferrocement. Este material de construcción utiliza componentes de bajo costo, arena, varilla de refuerzo, tela de gallinero, cemento Portland, que están disponibles en el Caribe para crear un tanque cisterna duradero que puede soportar vientos fuertes, así como temblores por terremotos.

Centroamérica

Junto al Caribe, otro sistema RWH nuevo y de bajo costo se ha implementado en las naciones centroamericanas de El Salvador y Honduras. El sistema almacena agua de lluvia recogida en bolsas de polietileno de 25.000 litros que contienen el equivalente de cinco camiones cisterna. Las bolsas, que cuestan US$ 1.400, pueden abastecer a una familia durante 15 días, aunque su uso de subsistencia actual raciona el agua para un número considerablemente mayor de personas. La iniciativa, que se lanzó en el 2017, fue promovida por Global Water Partnership. El financiamiento de Australia y de la Fundación Ford ayudaron a iniciar el proyecto y los gobiernos y organizaciones locales proporcionan apoyo operativo. La expansión del programa está programada para continuar.

Con abundantes lluvias en las tierras bajas del Caribe y América Central, una aplicación generalizada de la recolección y almacenamiento del agua de lluvia podrían aliviar considerablemente el estrés hídrico y proporcionar un futuro más resiliente al agua para las regiones.

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